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Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.

Talla 38

Talla 38

Luces y sombras dibujan formas imposibles en tu espalda desnuda. Tu melena negra se desparrama sobre los hombros. Los gluteos redondos, bien formados, preciosos bajo el tanga blanco que te cubre, se iluminan y emergen con fuerza cada vez que te mueves intentando acaparar con tu boca toda mi polla.

Así te recordaba aquella noche. Cuando volvías a iluminar mi cara con tus suaves pies. Despacio, suavemente, sin prisas, disfrutando de cada uno de los pequeños y delicados detalles de tus pies. La lengua se pasea muy lentamente entre los dedos, es dificil controlar el ansia. Los deditos van adquiriendo un brillo debido a la saliva que los cubre. Te gusta la sensación. Quieres que siga. Cada uno de los dedos recibe su felación particular, la lengua hace eses entre ellos, terminando en el pequeñín que se mueve como loco cuando nota el calor de la boca.

No hay más tiempo para ellos, otras partes de tu cuerpo reclaman su atención. El tobillo recibe su masaje labial, la pantorrilla, la rodilla, la parte interior de tus muslos. Tu coño mojado hace tiempo que desea su protagonismo. Los dedos de tu mano derecha siguen acariciando cada vez con más fuerza el clítoris. En el momento que sientes mi llegada, introduces los dedos en mi boca y me llenas con tu elixir. Como si de un plan trazado con anterioridad se tratara empezamos a jugar en equipo. Tus dedos abren totalmente los labios de tu sexo facilitando la unión con los míos.

Ahora el tiempo ya no existe. Ya no es de día, ni de noche. Ya no existe la ciudad, ni los coches, ni el ruido de la gente. Los dos nos sumergimos en la oscuridad de nuestros deseos, recorremos los caminos perdidos y los descubrimos tan juntos que ya no somos dos, sino uno.

 

 

 

Preciosa foto de hace tiempo y relato imaginado en esta calurosa noche de septiembre.

Desnudo

Desnudo

Desnudo y libre, flotando a merced de la brisa que me balancea y recorre mi piel sin límites. Los ojos cerrados, mientras me invade ese sentimiento profundo y húmedo.

Probando, probando

Probando, probando

La espalda tiene la marca del bikini y del sol que le ha acariciado durante horas. Busco tu vientre, tu ombligo y tu pechos duros y suaves. Tu camiseta hace dos minutos que ha quedado colgada en el probador del corteinglés. Acaricio los pezones durante minutos y minutos, estaría así durante horas. Beso tu cuello, dejo caer gotas de saliva que se deslizan lentamente por el resto de tu cuerpo. Siento tu primer estremecimiento. Coloco mis manos en tus caderas y bajo lentamente tu pantalón vaquero. Ante mi aparece tu culo en pompa, acaricio con la lengua las nalgas que se muestran tremendamente sexys bajo ese precioso tanga naranja. a continuación, con las dos manos a la vez, me aferro con fuerza a tu culo y lo acaricio mezclando masajes suaves y otros más intensos. Lo abro y aparto el fino hilo del tanga, introduzco la lengua muy despacio, primero la puntita, con delicadeza llego hasta el último rincón, te recorro de arriba a abajo, muy despacio, profundamente. Cierro los ojos y te empiezo a ver a través de la lengua. Siento tu ano sonrosado, tu ingles en tensión, tu coño chorreando. Apoyas las manos contra la pared excepto cuando pellizcas tus pezones. La cabeza baja y sube intentando controlar los gemidos cada vez más dificiles de frenar. Fuera oigo a una madre con su hija. Se está probando un pantalón y le queda largo.

ME IGNORAS=TE IGNORO

ME IGNORAS=TE IGNORO

Cada cierto tiempo recibo un llamada o un mensaje de E. A pesar de que no le contesto, ella insiste e insiste sin darse cuenta de que no quiero volver a quedar con ella. Me envía mensajes en los que me pone palabras cariñosas y me hace la pelota. Incluso en algunos, ella misma se monta el plan que supone que vamos a hacer juntos, y me lo detalla con horarios y lugares concretos. Por un lado me da pena, pero ella se lo ha ganado.

Había épocas, afortunadamente pasadas, en las que me llamaba sin cesar varias veces al día, me hacía perdidas, me mandaba correos, mensajes, no paraba quieta y parecía que yo era lo único que habitaba dentro de su cabezota, me decía que me quería, y que quería estar conmigo, traducido que quería follar conmigo. Pero, de repente, sin saber por qué, ni razón alguna, ella desaparecía. Al principio aquello me parecía rarísimo, incluso llegaba a preocuparme por ella, no contestaba mis llamadas, ni respondía mensajes. Yo llegaba a pensar que le había pasado algo. De repente algún día la veía y me contaba muy seria que tenía novio y que era muy feliz, muy fiel y tal y pascual. Me contaba cualquier excusa sobre mis llamadas y mis mensajes no contestasdos, aunque he de decir que era muy repetitiva y poco original, siempre decía el típico "no tengo saldo" o "en el trabajo no puedo hablar por teléfono" y cosas de ese tipo. Excusas bastante malas como se puede comprobar, luego la veías en un concierto de 30€ o veías su nuevo vestuario. Yo le ponía cara de alegría y le decía que me alegraba por lo de su novio, en realidad me apenaba pensar lo que le esperaba al pobre hombre; también le deseaba que durara la cosa, todo esto sin ironía. Creedme.

De repente, cualquier día y cuando menos me acordaba de ella, recibia otro de sus mensajes y todo volvía a comenzar. Una y otra vez insistía hasta que contactaba conmigo y me decía que le apetecía quedar. Es decir, traducido quería decir que le apetecía follar. Ya no tenía novio y ahora que ya no tenía plan se acordaba de MAS. Pués muy bien, ésto es lo que ha vuelto a pasar. He vuelto a recibir sus mensajes pero ahora no me interesa, se acabo E, has vuelto a insistir en "quedar" pero ésto se acabó. Ahora soy yo el que te IGNORA, el que pasa de ti y no contesta a tus e-mails y sms llenos de decenas de "TQ" más falsos que un billete de 12.47 €.

 

Mirando: Precioso cuadro de Modigliani. Un genio.

Escuchando:  ¿Dónde están mis maletas?. Lori Meyers. Otros genios.

 


Escala de placer

Escala de placer

Doblas tu espalda a cada espasmo que sacude tu cuerpo, llenándolo del placer más intenso que puedas imaginar.

Recibo el sabor salado de tu piel, el delicioso jugo de tu sexo.

Miles de sensaciones se multiplican sin cesar mientras tus ojos siguen vendandos.

Facilitas el camino a mi lengua en cada una de tus posturas.

Solo oigo tus jadeos rítmicos, incesantes y descontrolados.

Lamo tu desnudez, léntamente, como si el tiempo fuera nuestro y lo hubiéramos parado para siempre.

Sientes mi lengua en tus nalgas desnudas, en los muslos, en la curva de tu espalda, en el ombligo, en todo tu cuello, en cada sitio, en cada lugar, sin dejar uno libre, hasta conquistarte entera.

 

Así me gustan los Besos

Así me gustan los Besos

Treméndamente mojados, aterciopelados, sedosos, sabrosos y dulces. Saboreando cada instante, disfrutando cada detalle, acariciando una lengua que es dura o blanda según el momento, chupándo suavemente, succionándola apasionadamente, recorriendo los labios por dentro y por fuera, disfrutando de la saliva que viaja de un lugar a otro, sintiendo el aliento cálido mientras noto como poco a poco las respiraciónes se aceleran y acaban mezclándose. Besos que desatan la pasión en todo el cuerpo y que aumentan el placer mordiendo, succionando cada parte de la boca, cada textura que las lenguas, imposibles de frenar, encuentran a su paso. Los besos acompañados de las manos que descubren el cuerpo, se aferran a él y acarician el pelo, la nuca, el pecho, la espalda, el culo, el sexo. Completando y poniendo la guinda a la sensación morbosa y llena de vicio de un buen Beso. Es la sensualidad pura y se encuentra en el pequeño y cálido detalle de un Beso.

Pequeños retazos de pasión

Pequeños retazos de pasión

Escribir el universo verso a verso sobre tu piel. Recrearme una y otra vez durante minutos eternos mientras no dejo de darte besos con las yemas de los dedos, con la lengua, con mi piel. Cubrir tu abdomen de mi saliva y observar como la gota rebelde, que desea alojarse en tu sexo, deja marcado su camino para que no me pierda. Notar mi boca sedienta, seca, sin una gota de saliva porque te las he regalado todas. 

 

 

 

Sin ropa interior. Camiseta blanca ajustada. Falda. Sandalias. La mochila a tus pies.

Nos miramos. Deseas empezar. Empezamos.

- Desnúdate. 

Ato tus manos a la espalda, giro tu cuerpo y quedas de pie, contra la pared y con las piernas abiertas.

Busco en la mochila la fusta.

Tu culo comienza a tomar un suave color rojo.

El dolor se torna placer. 

Acaricio tu muy mojado coño y la fusta limpia ligeramente tus dulces flujos.

Paso mi lengua por ella pero me sabe a poco.

Abres más las piernas.

Me arrodillo y bebo tu orgasmo. 

La piel se estira y tu pezón se endurece. Cierras los ojos.

El cuello se dobla hacia atrás. Te muerdes el labio inferior. 

Tienes sed. 

Mi leche ya no me pertenece.

Ahora es tuya. 

 

Recuerdos

Recuerdos

Duermes. Me das la espalda. Noto que ya no estás aunque sigas allí presente.

Sólo quieres dormir, dormir a mi lado. No puedo y me aburre contar ovejas.

Mientras, imagino que te doy besitos suaves en el cuello y en los hombros, y te gusta.

Que mi lengua lame cada rincón de tu sexo y te gusta.

Que me besas durante minutos interminables y te gusta.

Que acaricio tu piel durante horas y te gusta.

Que mis dedos hacen círculos en cada uno de tus pezones y bajan hasta tu sexo y te gusta.

Me corro pero tú ya no estás. Hace horas que no estás. Creo que hace tiempo que nada de aquello te gusta lo necesario.

No quiero dejarte, sé que nunca más te vere, que nunca más sentiré tu cuerpo, ni volverás a decirme cosas bonitas, aunque sean mentira y solo las digas para quedar bien; ni querrás volver a mirarme a los ojos de pupilas dilatadas para no perderse ningún detalle; ni volverás a masturbarte pensando en mi. Sé que me olvidarás para siempre porque, muy pronto, otros ocuparán mi lugar y sólo seré un recuerdo más.

No quiero dejarte.

 

Pequeno brillo de luna
iluminaban tus ojos
de ti deseo "toito" el calor
"pa" ti mi cuerpo si lo quieres tú
fuego en la sangre
nos corre a los dos
ay como el agua, ay como el agua, ay como el agua...

De "Como el agua" por Camarón de la Isla

 

Momentos nostálgicos, tristes o melancólicos. O todo junto. O nada de eso. Nunca sé explicar estas cosas. Pero todo pasa. Sé que lo mejor está por llegar.


Soñador

Las mariposas en el estómago y el corazón acelerándose poco a poco. Sobre la mesa dos vasos. Los silencios prolongados, el esperar a que el otro diga algo, la mirada perdida sin mirar nada en concreto. De fondo música maravillosa y el murmullo de las mesas de al lado. Me aventuro a decir lo que pienso a pesar de estar cortadísimo, explico todo lo que llevo en la cabeza, se me ocurren mil preguntas llevado por el placer, mira mis ojos color Coca Cola, quizá le dé morbo, o simplemente es curiosidad. Risas, historias, curiosidades, respuestas, confesiones, susurros...

A veces, en los momentos más inesperado surge la chispa. Me refiero al deseo. Nos miramos con lascivia. Hablamos de tonterías típicas y en el fondo ambos pensamos en desnudarnos y lamernos enteros. Queremos perder la vergüenza y desahogar toda la pasión. ¿Lo peor, lo más triste?, cuando se hace de día, y abro los ojos y me miro al espejo, y a parte de ver mi cara reflejada, también me veo por dentro y me doy cuenta de que siempre fui un soñador.

Recuerdos presentes

Recuerdos presentes

Sigo saboreando sus labios suaves y sonrosados, vuelvo a sentir su lengua insaciable en cada poro, en cada rincón de piel. Oigo multiplicado el ruido que produce su boca al succionar y jugar con mis orejas. No dejo de pensar en su suave piel, en su sexo rasurado, en el brillo de sus ojos o en el sabor salado de sus hombros. No quiero dejar de pensar como me robaste el alma, no olvidaré como me llenaste de ti, poco a poco, con delicadeza, con suavidad... oir tu voz susurrante, electrizante y morbosa no sólo supone una experiencia única, supone mi nirvana.

Mi cabeza recibe flashes de todo en los momentos menos pensados. En una parada de autobús, mi cabeza recuerda un detalle. En un momento de trabajo, otro flash me alegra la mañana. Así una y otra vez, recuerdos que aparecen uno tras otro, sin cesar. Tus manos cálidas, tus pezones sonrosados, tus pies heridos, tu pelo mojado...Flash, flash, flash.

Necesito un Te Quiero.

Aburrido en una tarde de verano

Aburrido en una tarde de verano

Me siento en el sillón donde descansaba nuestra ropa. Te acercas gateando lentamente, observo el suave balanceo de tus tetas. Te aproximas hasta mi polla rozando suavemente el capullo con los labios y sacas lentamente la lengua, no me tocas con nada más. Siento tu lengua caliente que me chupa muy despacio sólo la puntita, succionas, la lubricas con saliva, la punta de tu lengua juega con el agujero intentando entrar. Miro tus ojos abiertos y veo en ellos el reflejo de la sed de sexo, no paras de babear y de pasar la lengua y toda tu boca por cada centímetro de mi polla, subes y bajas hasta los huevos, una vez allí, abres la boca en su totalidad y los metes en el interior, cierras los ojos de placer y con ellos dentro, gimes, siento tu lengua acelerada, noto como lames la suave piel del escroto, juegas con ellos con la lengua, succionándolos, mojándolos de caliente saliva que no deja de fluir. Vuelves a buscar la punta y subes lentamente hasta arriba, una gota de tu dulce saliva resbala hasta uno de tus pezones. chupas con verdadera ansia, mi respiración se acelera cada vez más, siento como un rayo de placer recorre toda mi espalda, con tus manos acaricias los huevos mientras tu boca insaciable no quiere parar. Agarro tu cabeza y comienzo a marcar el ritmo suavemente, te la meto hasta el fondo.

Quedo exausto, pero quiero MAS y MAS.

Una porción de placer para una tarde de verano.

Una porción de placer para una tarde de verano.

Mis deseos convertidos en realidad junto a la piel salada, por el sudor, del cuerpo desnudo, brillante, suave y húmedo. Penetro en la excitación que nos consume la noche, nos comunicamos a través de jadeos mojados. Tocar el cuerpo desnudo es la sensación que sustenta mi vida. Quiero provocar tu deseo y despertar tu pasión...

Tumbada sobre la cama, sin almohada, el pelo suelto se te pega en la frente, llevas 10 minutos masturbándote para mi. Observo como  tu respiración se acelera, tu espalda empieza a doblarse cada vez con más decisión.  También oigo el sonido húmedo de tu sexo. Ya desnudo me acerco a tu lado. Acerco mi boca hasta tu mojado coño, hasta que puedas sentir mi respiración caliente en tu sexo, sacó la lengua y empiezo a lamerte muy despacito, paseo la lengua y los labios por toda tu entrepierna, una y otra vez lentamente, sin prisa.  Estás a punto de correrte, noto como tu cuerpo se convulsiona.

Tu coño está completamente mojado, chorrea sin parar, estás totalmente excitada, sin control, muy, muy caliente. Introduzco en tu coño uno a uno, mis cuatro dedos de la mano derecha, la izquierda acaricia tu abdomen o se estira hasta pellizcar tus duros pezones.  Los  jugos lubrican mis dedos, poco a poco empiezo a acariciar con ellos tu ano, primero muy despacio, hago pequeños círculos, sin que te des cuenta  introduzco la punta de uno de ellos y con la falicilidad que da la lubricación entra hasta el fondo, comienzo a meterlo y sacarlo Te vuelves loca de placer, me pides que no pare. Te miro a la cara y aún puedo observar el brillo de una gota de mi esperma en la comisura de tus carnosos labios.

 

 

Hoy foto más suave para  compensar la anterior : )

 

Necesito tu BOCA

Necesito tu BOCA

Necesito tu boca en mi cuerpo desnudo, quiero sentir tu lengua en movimiento, quiero analizar tu forma de chuparla. Quiero ver tu cara disfrutando mientras lo haces hasta el final. LLegar al final y no parar, seguir, seguir hasta no dejar ni una de las brillantes gotas blancas. Quiero que te desnudes lentamente, suavemente. Que me excites con tus movimientos, quiero verte arrodillada y sedienta de mi nectar. No deseo los preambulos, no quiero hablar y hablar durante horas antes de hacerlo, perder el tiempo antes de follar es de débiles y nosotros no lo somos, ahora no, ya no lo somos. La vida no es aburrida si tú no lo eres, y tú no lo eres.

Follaremos nuestras bocas, perderemos la noción del tiempo porque el tiempo ya no existirá, sólo tu cuerpo junto al mio. Necesito sentir tus duras tetas rozando mi piel, tus jadeos disparados hasta el infinito. Tu culo enrojecido por mi mano moviéndose hasta hacer temblar los tornillos de la cama. Quiero aprenderme de memoria todos tus sabores para no perderme nunca entre ellos. Necesito ver tu cara a un milimetro de ti cuando el décimo orgasmo llegue con más fuerza que nunca. Quiero que me sorprendas con lo que sabes que me gusta, quiero que de tu bolso saques juguetes perversos que sabremos aprovechar hasta la saciedad.

Quiero adorarte, que me adores, que nos adoremos la vida entera, quiero tocarte sin cesar, no quiero mirarte más desde lejos, no quiero sentir durante más tiempo la lejanía enterna. Quiero convertir la pequeña ventana que nos une en una locura de pasión, en una luz que vuelva a hacerme revivir y resucitar de este letargo que parece no tener fin. No puedo dejar de desear tu culo ofrecido hasta llenar mi cuerpo del placer total, superior a una simple erección o a una corrida más, me refiero al placer más oculto del hombre. Quiero mezclar nuestras gotas de sudor, que tu saliva chorree desde mi ombligo a la punta de mi sexo duro y suave, que tu boca enrojezca mis pezones y tus labios los succionen como lo haré yo con los tuyos.

Mojaré tu cuerpo con mi lengua sin más fin que el de llevarte al nirvana. Quiero verte por delante, por detrás, por arriba, por debajo; quiero verte en el suelo, en la cama, en la ducha, en la silla; cada lugar es bueno para rozarnos y mezclarnos. Deseo llenar mi boca de tu dulce saliva, quiero intercambiar mi boca con la tuya, fundirme totalmente en ti, llenarte por cada uno de tus oscuros lugares y volver a oirte decir mucho mas fuerte que me quieres más que nunca, que me amas. Quiero oir tu voz pronunciando cada una de las frases que tú sabes, oir tus gemidos sin miedo a que tu madre que ve el diario de patricia en la habitación de al lado te oiga, quiero ver como pierdes la vergüenza y me demuestras que nadie en el mundo sabe hacermelo mejor que tú.

Deseo bajar yo mismo tus braguitas o tu tanga y descubrir el desierto de tu entrepierna húmeda, límpio, suave, sin nada, desnudo totalmente desprotegido y deseoso de engullirme. Sorpréndeme con tus deseos más ocultos, nunca confesados, cuentámelos al oido mientras sacas pañuelos que te cieguen o cuerdas que te aten y, de esta forma, multiplicar por un millón nuestra pasión. Quiero preocuparme de tu placer y que tú lo hagas del mío. Quiero disfrutar a tu lado de cada segundo, olvidarme de toda la mierda que me agobia, volver a ser yo mismo, sin nada más que tú, quiero verte reir, parpadear, quiero sentir tus besos, tus roces, quiero que me cojas las manos y que me toques, quiero que me sonrías y me digas que no puedes esperar más, que los días son eternos y las noches no terminan nunca mientras esperas el momento de mis labios.

 

Esta tarde

Demasiado calor, demasiado todo.  Llevo una temporada algo agobiado y con pocas de ganas de nada. Espero que poco a poco todo vaya a mejor y pronto pueda salir de esta monotonía que me impregna desde hace varios meses. Las semanas se me hacen eternas y el fin de semana aburrido.

Estoy en la cama, es la hora de la siesta, no tengo sueño, sudo.

No tengo nada que hacer. Fuera rozamos los 40 grados y dentro rondaré los 30.

La persiana completamente bajada, casi a oscuras,

sólo un pequeño reflejo da a mi dormitorio una ligera luz que parece sacada de una película.

Estoy desnudo sobre la sábana que comienza a calentarse dándome más calor. 

Observo mi sexo apoyado sobre mi abdomen. 

Se me resecan los labios, los mojo con mi saliva pero al segundo están otra vez secos.

No pienso en nada y a la vez pienso en todo.

No puedo más, me levanto y el frío suelo me relaja.

Pienso en los pies, creo que son una de las partes más sensibles del cuerpo.

Ando desnudo hasta la ducha. Dejo caer el agua fría.

Diez minutos de agua caída desde arriba resucita mis sentidos.

Tengo sed.

Necesito beberte

 

Serás

Serás

Serás la voz que me susurre perversiones,

serás el sudor que brote de mis poros,

serás la saliva que cubra mi cuerpo,

serás el flujo que de tu sexo mane,

serás los labios que acaricien los míos,

serás el gemido de placer que salga de mi interior,

serás el movimiento de tus caderas,

serás la que llene mi boca de tu almíbar,

serás el vello erizado de tu cuerpo,

serás el pie que mi boca bese,

serás la lengua que me excite,

serás el beso perverso,

serás la boca que me beba,

serás tu timidez perdida,

serás la excitación que moja tu sexo,

serás la fantasía más oculta,

serás el cuerpo que me roce,

serás la mano que nos explore,

serás mi razón, mi sentido, mi deseo, mi sed, mi amor...

 

 

 

 

Sueño

Sueño

Está a punto de sonar el despertador. Durante ese tiempo en el que ni estoy despierto ni dormido suelo tener los mejores y más satisfactorios sueños que provocan en mí una considerable erección matutina. Lo mejor de esos sueños es que despues los puedo recordar y aprovechando esa ventaja voy a contar el último de ellos que me lleno de agradables sensaciones.

Tengo calor. Ella es dulce, suave, cariñosa y me transmite sensaciones llenas de erotismo. La observo de pie en una habitación desconocida para mí. Las paredes son blancas, el suelo de madera y me encuentro sentado sobre una cama de sábanas blanquísimas. Su cabello se mueve ligeramente gracias al suave viento que entra por la ventana entreabierta. Yo sigo teniendo calor, es por su presencia. Es preciosa. Observo su mirada, penetrante y aterciopelada al mismo tiempo. Sus labios de un color y forma que hacen que mi líbido se dispare al infinito, sigo recorriendo su cuerpo y me fijo en sus hombros, se encuentran tremendamente sexys gracias al color canela que les ha proporcionado el sol. Miro sus pechos, me recreo en su forma, ni grandes ni pequeños, me apetece acariciarlos pero no me muevo. Veo brillar un piercing en su ombligo, me vuelven loco los piercings, me vuelve loco ella. La observo moverse en la habitación. Recoge una maleta, de ella saca ropa y la va colocando ordenádamente en un armario. No está desnuda. Un tanga color negro transparente cubre sus fuentes de placer más deseadas por mí. Veo la forma que adquiere sobre su culo, me fijo en la parte delantera intetando adivinar porque mi corazón se acelera con su sola presencia. Ella me da la espalda en ese momento, levanta su brazo y cierra la cortina que al instante crea una atmosfera de entresombras. Se gira, se acerca, me mira, la miro. A través de la transparencia de su diminuta prenda aprecio su sexo, oculto pero cada vez más visible a la vez que ella, se acerca más y más.

Su mano derecha apoyada en mi hombro me empuja hacia atrás hasta que mi espalda queda extendida sobre las sábanas. Noto sus duros pezones contra mi pecho y sus dulces labios junto a los mios. El tanga negro ya ha perdido su forma y se encuentra arrugado a la altura de sus rodillas, mis manos acarician lo que hasta entonces sólo él había disfrutado, desde su transparencia negra y sensual se había ajustado a sus pliegues, había rozado sus lugares más ocultos pero ahora era yo el que sumido en el mayor de los éxtasis junto a ella hacíamos volar la pasión hasta extremos inimaginables. Una vez despierto, sobre mi cama, sueño con la posibilidad de hacer realidad cada uno de los momentos.

 

Dedicado a la protagonista de mis húmedos sueños.

Entre los dos

Entre los dos

Desnúdame mientras te desnudo, muérdeme y succiona mis pezones. Siéntate sobre mi sexo y follame mientras inmovilizas mis muñecas con tus manos. Acércate a mi boca, lame, besa, chupa, dame tu saliva, tus gemidos, tus palabras inconexas que salen de tu cuerpo en el momento en que penetro tus orificios, uno a uno o a la vez. Engulle mi polla, mis dedos, mi lengua. Hazme entrar y salir de cada uno de tus húmedos secretos. Resbala por mi vientre hasta mi entrepierna y hazme gritar de placer mientras miras mis ojos. Soplo muy suave desde tu cuello al culo. Beso tu clítoris, tu vagina, tu culo, los hago míos, los acaricio con mis labios y saboreo tu nectar hasta quedar saciado de ti...

Con tu sexo...

Con tu sexo...

Con tus palabras hazme soñar.

Con tus caderas maréame.

Con tu sonrisa abraza mis alegrías.

Con tus gemidos hazme vibrar.

Con tus manos explórame.

Con tu boca saboréame.

Con tus suspiros hazme volar.

Con tus brazos abraza mis tristezas.

Con tu lengua mójame.

Con tus pechos vuélveme loco.

Con tu culo hazme gemir.

Con tu vestido provócame.

Con tus pupilas acércame al cielo.

Con tus pies hazme enmudecer.

Con tu espalda haz que me pierda.

Con tu sudor dame calor.

Con tu imaginación tomame...

 

Para los que creen que el sexo simplemente es un mete y saca y no saben apreciar el enorme potencial de dar y recibir placer que cada uno de nosotros, atesora en su interior.

 

 

Pasado, presente y...

Pasado, presente y...

Durante todo el curso anterior nos habíamos visto cada día en clase. En mi clase las mesas estaban separadas y siempre nos sentábamos en el mismo lugar, ella siempre se sentaba delante de mí. Cada mañana observaba como doblaba las rodillas y su culo en pompa se sentaba o levantaba. Observaba su cabello negro y liso. Me fijaba en los dedos que apoyaba en mi mesa cuando se giraba a consultarme cualquier duda, veía brilla su sonrisa cuando me miraba después de escuchar la típica tontería de turno del típico gracioso de turno. Cuando el buen tiempo lo permitía su camiseta dejaba ver un generoso escote que se agrandaba cuando se inclinaba sobre mi mesa mientras consultábamos unos apuntes.

Era agosto, y doce compañeros habían decidido pasar unos días en la playa. Tú estabas entre ellos. Recuerdo tu cabello, tu mirada, tus caderas, tus tetas. Podría recorrerte a ciegas y no me perdería nunca. Te recuerdo desnuda, sobre la cama de aquel hotel barato de la costa lleno de familias rubias y piel roja que hablaban raro. Al segundo día cambíamos las habitaciones. Mi amigo con tu amiga y tú conmigo. Pasamos más tiempo entre aquellas paredes que en la playa. No necesitábamos el mar. Nosotros éramos mejores. Te recuerdo gemir de placer cuando al despertar de una noche de pasión, notabas como mi polla crecía a tu lado y rozaba tu culo. Mi mano acariciaba tus caderas, tus pechos y se entretenía en tu húmedo sexo. Recuerdo como abrías las piernas para facilitar mi tarea y como jadeabas cuando notabas mi boca en tu nuca. Tu mano buscaba mi culo que acariciabas y arañabas a la vez que mis embestidas multiplicaban por mil tus jadeos.

Recuerdo esto hoy, cuando los telediarios mostrarán las carreteras llenas de coches y las playas abarrotadas de sombrillas, recuerdo aquel verano perdido que nunca más volverá.

Hacía muchos años que no te veía, me alegré mucho. Me fije en que el lunar sigue ahí, recordé las mil y una veces que mi boca lo beso. Ahora pienso en ti y en la cara de aburrimiento que tenía tu marido cuando me lo presentaste. Vi como dormía tu segunda hija en el carrito mientras la barriga de él hacía una inmesa sombra que la pequeña agradecería. Te vi triste, aburrida, sóla y llena de deseos incumplidos. Sólo vi brillar tus ojos cuando me hablabas de las pequeñas. Él no habló nada, sólo me miraba curioso y despistado mientras fumaba un cigarro. Yo le miraba de reojo te miraba a ti y una inmensas tristeza me inundaba. No es justo, te merecías una vida mejor.