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Música
Cada cierto tiempo, me pongo triste y escucho esta canción...
Actualidad

Me iba a poner poético, iba a escribir unas frases retorcidas y llenas de metáforas pero he pensado que la mayoría de la gente no quiere saber nada de ese tipo de historias. Lo que de verdad quiere leer todo el mundo es la realidad. Que MAS cuente su vida y que nos descubra sus más íntimos deseos.
Y la verdad... a mi también me gusta más contaros mis cosas y que me dejéis comentarios, qué por cierto, últimamente muy escasitos, eh? a ver si os animáis y me escribís cualquier cosa, también acepto insultos y esas cosas jeje.
Bueno a lo que iba, estaba pensando que voy a tener que cambiar mis hábitos si quiero volver a contar historias interesantes. Últimamente ando escasito de momentos con la suficiente importancia como para ser contados. Trabajo y estudio y ando liadísimo con todo. Llevo un tiempo bastante aislado y sin nada fuera de lo normal, salvo algun "acontecimento" suelto de vez en cuando. ¿Me estaré haciendo mayor?...
M está en la cama con fiebre, me ha llamado esta tarde, queríamos visitar losbaresdesiempre, bueno de casi siempre, hace meses que no los piso y voy a tener que volver a ellos con el mapa en la mano sino me quiero perder. Últimamente vivo en el maldito msn, llevo un par de meses en los que no salgo de ese infierno. Sí, infierno, en todo este tiempo me han pasado muchas cosas, algunas muy divertidas, otras muy sensuales, otras aburridas, incluso alguna romántica...
Ah, por fin pude poner el invento de la música, a partir de ahora podreis escuchar la banda sonora de MAS, a lo mejor algún día hasta me podéis oir a mí, pero estad tranquilos, no será cantando.
Por cierto, me gustaría conocer a gente, bueno a gente no, me gustaría conocer a CHICAS, estaba pensando en poner un anuncio en alguna de las muchas páginas de contactos pero no sé si sera buena idea. De momento cruzaré los dedos y lo intentaré por aquí.
....
Hoy una foto de un fotografo rumano llamado S. Stan que hace cosas tan maravillosas como esta...
Mujer durante un día

Si durante todo un día pudieras o pudieses cambiar de sexo, ¿qué harías?, ¿cómo te sentirías?, ¿cómo actuarías?... eso mismo estaba pensando mientras contemplaba los dedos de los pies de la chica que viajaba sentada en frente de mí en el autobús.
Pensé que yo también llevaría los pies libres y al descubierto, con las uñas muuuy cortas y sin pintar y movería los dedos cuando me diera cuenta de que un chico los miraba ensimismado. También llevaría siempre en mi bolso unas bolas chicas que antes de salir del trabajo introduciría en mi coñito, de este modo lo pasaría muy bien de camino a casa, daría saltitos y movería mi culo cuando estuviera sentada y no quiero pensar lo bien que me lo pasaría cuando al ir en coche o autobús un bache moviera mi juguetito.
También pensé que sería una buena idea hacerse lesbiana, profundicé en mi pensamiento y llegué a la conclusión de que eso me pasaba porque en el cambio sólamente había sido físico, es decir, mi mente seguía siendo la de MAS, cosa que en un primer momento me desanimó porque la mente de MAS es una caca de la vaca; pero posteriormente, una vez analizado el tema lésbico, creí que no era tan malo seguir disfrutando de mi retorcido cerebro.
Creo que estaría tocándome todo el tiempo, me masturbaría sin parar hasta poder saber cuantos orgasmos seguidos podía alcanzar, grabaría mi voz en pleno orgasmo y exploraría cada rinconcito de mi nuevo cuerpo. Buscaría y buscaría millones de puntos ges, los activaría con todo tipo de objetos que me ayudaran a pasarlo mejor. He mirado por casa y me he dado cuenta de que una vivienda normal en realidad es un sex shop al servicio de las féminas. He visto cosas interesantes en la nevera, en el baño, en la cocina... por cierto, el cepillo de dientes eléctrico me ha dado muy buenas ideas.
También me haría muchas fotos. De todo tipo. Vestida, DESNUDA, semivestida y semidesnuda. Más que nada porque me gustaría tener un recuerdo de mi día como mujer. Me rasuraría todita toda y volvería a hacer fotos. Enseñaría las tetas por la cam y mandaría mensajes al móvil, de mi posible nueva amiga lesbiana, llenos de frases tan calientes que la hicieran enrojecer.
Luego escribiría todo, todito y al día siguiente cuando estuviera otra vez dentro del cuerpo de MAS, lo contaría todo, todito en su blog, es decir en el blog de MAS, es decir, en mi blog. Entonces se armaría la mundial, tendría millones de visitas y todo el mundo querría conocer al chico que por un día su cuerpo fue el de una chica y querrían entrevistarme y me llamaría anarosaquintana y vendría a mi casa el reportero con inmensas patillas de aquihaytomate y después llegaría las entrevistas más serias, gabilondo me sacaría a su derecha en cuatro y recibiría un telegrama de marichalar y pedrojota me sacaría en la portada delmundo y en navidad el rey daría su mensaje con una foto mía encima de su mesita de nogal y bush me llamaría al móvil pero como tiene mucho acento no le entendería nada y como estaría muy ocupada viendo las fotos de mis fans desnudas le mandaría a la mierda, y... y...
uf... qué cansancio me entra sólo de pensarlo...
Ahora que lo pienso... ¿y si justamente el día elegido para ser "mujer por un día" tuviera la regla?...
...mejor me quedo como estoy, ¿no?.
Me voy a hacer una paja.
La bella y el falo
Grant CollierEntonces...

A veces encuentro los besos perdidos que algún día me darás. Doy con ellos en un rincón de cualquier cajón, de cualquier habitación. Recuerdo las caricias que en algún momento llegarán a ser realidad y siento tus abrazos y tus susurros, entonces, cuando el sol ya duerme y mis dudas afloran, quiero sentirme arropado entre tus suaves brazos y que tu boca explore mi piel sin olvidar un solo centímetro, deseo que me hagas vibrar y que mi cuerpo entero palpite al sentir tu lengua humedecer cada poro de mi sexo,
Entonces, cuando la luna dicta sentencia, deseo acariciar tus curvas, sentir tus caderas entre mis manos, deseo saborear tu lengua y que vuelvas a llenar mi boca sedienta de la saliva que ya no tengo, porque la dejé alojada entre tus pliegues. Penetraré cada camino de tu cuerpo, me introduciré de varias formas distintas dentro de todos tus orificios hasta sentir tus espasmos y llegará el momento en el que te daré todas mis blancas perlas de placer.
Entonces, cuando las estrellas ciegan mi inocencia, quiero sentir tu aliento junto al mío, que humedezcas mis rincones y penetres hasta mi interior. Que tu dedo, al igual que el mío hace contigo, sea el interruptor que active las descargas de que me sacuden cuando mi orificio presione tu bien guiado dedo, como si quisiera hacerlo suyo y no devolvértelo, como si quisiera abrazarlo y hacerlo parte de mi propio cuerpo. Anelo cerrar los ojos mientras los tuyos me observan abiertos, como abierta estará mi boca, hasta saciarla de ti.
Entonces, cuando nuestras gotas de sudor hayan perdido su origen, nos relajaremos, nos besaremos los carnosos labios y nos miraremos a los ojos, saciada y relajada nuestra pasión, nuestro deseo, nuestro sueño.
MAS labios
Siempre me tocabas los labios.
Siempre hacías gracias y con cuidado acercabas tus blanquitos y suaves dedos hasta mi boca y acariciabas con delicadeza mis labios. Primero con timidez, incluso te ruborizaste el primer día. Yo también, no sabía que cara poner, no me quería reir porque tú decías que si me reía no podías tocar bien, pero no lo podía evitar. Después todo fué más sencillo, no hay nada como tomarse las cosas con normalidad. A mí todo aquello me parecía una tontería y así te lo hacía saber, pero tú te reías y no me contestabas. Al final ya no decía nada, sólo disfrutaba.
Nunca imaginé que una parte de mi cuerpo que sólamente me habia dabo problemas durante toda mi vida acabara por darme tanto placer de forma tan inocente. Es maravilloso experimentar, probar y buscar placeres nuevos. Nuestro cuerpo es tan perfecto que cualquier parte es susceptible de darnos mucho más de lo que podemos imaginar.
Recorrías la curva en M que forma la parte de arriba del labio superior, bajabas hasta la comisura, acababas apoyando la llema de tu dedo índice sobre mis labios cerrados y lo movías de un lado a otro muy despacio. Muchas veces estuve tentado de sacar la lengua y lamerte los dedos, pero no lo hice, no me atreví, me gustaba tanto lo que hacías que tenía miedo de estropearlo.
Era tan bonito, tan especial, tan subrealista. Siempre, antes de hacerlo, te lavabas las manos y me las enseñabas como si fueras una niña pequeña que ha cumplido diez años y lo dice con sus dedos. Era tan inocente. Nunca penetrabas en mi boca, únicamente pasabas tus dedos por los labios cerrados y por las curvas que forman los labios alrededor de la boca.
Me gustaría volver a sentir aquellas sensaciones, hoy sé que el juego acabaría de otra forma...
Tú en Mí, Mí en Tú

...
Tu voz en mis caderas
Mi sabor en tu lengua libre
Tu sed en mi sudor
Mi deseo en tu vientre
Tu jadeo en mi abrazo
Mi cama en tu piel
Tu mar en mi sal
Mi tacto en tu interior
Tu fruta en mi edén
Mi piel en tu mirada
Tu brillo en mi explosión
Mi tesoro en tu dulzura
Tu fragancia en mi pelo
Mi herida en tu tirita
Tu calor en mi volcán
Mi camino en tu belleza
Tu cintura en mi pecho
Mi duda en tu corazón
Tu luz en mi noche en vela
Mi exceso en tu entrega
Tu almohada en mi consulta
Mi desnudez en tu fuego
Tu inociencia en mi mano
Mi cruz en tu cara
Tu viaje en mi interior
Mi chaparrón en tu tormenta
Tu carta en mi buzón
Mi futuro en tu presente
Tu dolor en mi cuerpo
Mi hoguera en tu nieve
Tu sirena en mi playa
Tú en mí y yo en tí, sin nadie más, sin nada más, en silencio, solos, a la orilla de un mar desierto y olvidado por la insensatez de las personas que nunca sueñan con amar.
...
minutos en la vida de MAS

Toco con los pies la alfombra que tengo al lado de mi cama. Tengo los ojos entreabiertos. Estoy completamente desnudo. La luz que entra por la ventana que anoche dejé abierta, me ciega. Me siento al borde de la cama y respiro hondo. Tengo calor. Me levanto, acerco mi mano al armario en busca de una toalla y me dirijo, descalzo, hacia la ducha.
El agua se desliza desde los hombros a los pies. Siempre dejo la cabeza para el final, no me gusta que el agua se meta en los ojos. Odio esa sensación. Me fijo en mi piel. Salvo un ligero moreno en los brazos y la cara lo demás lo tengo blanquísimo. Me seco y miro mi cara en el espejo, debería afeitarme y cortarme el pelo. No me apetece nada, creo que lo dejaré para otro día.
Paso de vestirme, hace mucho calor y no tengo que ir a ningun sitio. Ya no voy al gimnasio, lo dejé hace meses y no he vuelto a aparecer. Lo extraño es que no hay ninguna razón para dejarlo. También pienso que podía ir a la piscina, pero desecho rapidamente la idea. No me apetece nada tirarme al sol, además no me gusta ir solo, aunque no daría la nota en una piscina donde la mayoría de la gente va sola, excepto grupitos de quinceañeros que no paran quietos ni un segundo. En realidad odio las piscinas, prefiero una mañana en una playa que 3 veranos de piscina.
Me asomo a la ventana. Veo ancianos, señoras con la compra y gilipollas con pantalones piratas, calcetines y camisetas sin mangas ajustadas.
Me deprimo.
Me pongo los cascos con la música a tope y cierro los ojos.
La foto muestra el momento real de mis pies tocando el suelo.
Atada. Primera parte.

Estás desnuda. Te excita el acto de desnudarte delante de mí mientras yo sigo vestido. Observo tu cuerpo, admiro tu piel blanca; me fijo en tus grandes pechos, me concentro en los pezones sonrosados y erectos. Sigo bajando hasta tu vientre, tu sexo completamente rasurado y tus pies. Allí está tu ropa. Miro todo, con detalle, observo tu braguita azul en el suelo, a quedado encima del resto de la ropa. Distingo el sujetador negro y la camiseta. El pantalón vaquero no está junto al resto de la ropa. La habitación está en silencio. La banda sonora es nuestra acompasada respiración.
Tu mirada se dirige al suelo mientras yo sigo observando cada detalle. Silencio. No te mueves, yo sí. Me acerco, me paseo a tu alrededor. Me fijo en la marca que el sol y el bikini han dejado en la parte baja de tu espalda. Contemplo tus nalgas, tus piernas, tus tobillos.
De repente, con un movimiento rápido y decidido, mueves los brazos hasta colocar las muñecas juntas a la altura de tu culo. No dudo lo que deseas, es justamente lo que yo estaba pensando. Busco entre la bolsa que me has indicado con un gesto de cabeza. Ya lo tengo. Lo extiendo y lo enrollo formando una suave "cuerda" con la que amarrarte. El pañuelo queda perfectamente colocado, ni corta tu circulación y ni se caerá al primer movimiento.
He localizado el segundo pañuelo. Éste es más oscuro, lo he reservado para tapar tus dulces ojos. Le doy la forma adecuada y lo pongo a la altura de tu cara. Antes de colocártelo te doy un beso en cada uno de los ojos. Sonries. Con cuidado de no dejar posibilidades de visión, coloco y ato lo mejor que puedo el pañuelo. Intento no aprisionarte el cabello, quiero verlo suelto y en movimiento.
Todavía no te he tocado y compruebo que la escena te ha excitado hasta límites insospechados. Tu sexo palpita y reluce mientras no para de aflorar un flujo transparente que encharca tu entrepierna. Pienso todo esto mientras te observo ligeramente alejado. Tú, mientras, esperas expectante. ¿Qué va a suceder?, ¿qué es lo que tendrás que hacer?, no sabes cual será el siguiente paso pero estás segura de que sea cual sea te va a gustar.
Despacio comienzo a desabrocharme el pantalón. Mi pene se comienza a liberar de la presión. Quito el calzoncillo y lo dejo al lado del pantalón, junto a tu ropa. Te vuelvo a mirar. No te mueves pero sé que a través de tu mente estás viéndome. Hago que el glande asome desprotegidolo de la piel que lo cubre y comienzo a masajearlo muy despacio. Mientras, me acerco a tu lado. Mojo mis labios con saliva y beso tu cuello, instintivamente ladeas la cabeza permitiendo que mi boca llegue con mas facilidad a tu suave piel.
Acaricio tus nalgas, tus caderas. Mi polla roza tu piel, golpea tu cuerpo mientras sigo besandote la nuca, la espalda, la parte trasera de tus brazos, la parte trasera de las rodillas. Busco cada una de tus zonas erógenas, casi siempre olvidadas y desaprovechadas por hombres que, anteriormente, no han sabido apreciarlas. Tumbada boca abajo, comienzas a jadear. He tenido la delicadeza de colocar un objeto sobre la cama y a la altura de tu sexo antes de tubarte en esa posición. Desde que lo has notado no paras de frotarte y moverte con movimentos rítmicos que poco a poco se van acelerando. Mis besos, los movimientos y mi improvisado juguete están a punto de hacerte explotar.
No hay nada como las noches de verano

Creo que soy un mediocre en casi todo o en todo, pero de lo que sí estoy orgulloso es de que hay millones de cosas que me llaman la atención y despiertan en mi sentimientos. Me puedo emocionar mirando un cuadro, o se me puede poner la piel de gallina despidiendo un atardecer, puedo llorar escuchando una canción o puedo pegarme horas y horas haciendo fotos o simplemente mirándolas.
Amo vivir.
...No hay nada como las noches de verano...
Drogas

Me gusta mirarte cuando duermes, escucho tu respiración, armónica, sensual, silenciosa. Acaricio tu piel con la mirada esperando impaciente tu despertar. Me gusta tu vuelta a la conciencia, te estiras y me miras, no hablas. Te adentras en las sábanas, enseguida encuentras lo que buscas. Mi sexo duerme ajeno al plan que te traes entre manos. O entre labios. Te gusta despertarlo mientras me dejo hacer, clavas tus ojos en los mios. La golosina ya es tuya, obedece tus deseos y se muestra obediente a tus caprichos. El placer conquista mis sentidos y me transporta al paraíso. Me gusta la textura de tus labios resbalando suavemente o enérgicamente, según tus instintos. Beso tu boca con mi sexo, siento tus manos en mis muslos y tus cabellos me hacen cosquillas cuando el movimiento los hace caer sobre mi abdomen.
Recupero el aliento entre tus brazos, entre tus susurros llenos de amor. Te vas y quedo indefenso, sólo me queda tu sabor, quedo desnudo sobre el calor que has dejado entre las sábanas vacias. Sin tardar oigo caer el agua de la ducha. Entro y te observo. Te toco, te amo una y otra vez. El jabón deja poco espacio en la piel, jugamos con él, nuestras manos son las esponjas más efectivas. El agua no deja de caer, incansable, perpetua, eterna, como el placer que me inunda y se convierte en la droga que recorre mis entrañas.
Pasado, presente y...

Durante todo el curso anterior nos habíamos visto cada día en clase. En mi clase las mesas estaban separadas y siempre nos sentábamos en el mismo lugar, ella siempre se sentaba delante de mí. Cada mañana observaba como doblaba las rodillas y su culo en pompa se sentaba o levantaba. Observaba su cabello negro y liso. Me fijaba en los dedos que apoyaba en mi mesa cuando se giraba a consultarme cualquier duda, veía brilla su sonrisa cuando me miraba después de escuchar la típica tontería de turno del típico gracioso de turno. Cuando el buen tiempo lo permitía su camiseta dejaba ver un generoso escote que se agrandaba cuando se inclinaba sobre mi mesa mientras consultábamos unos apuntes.
Era agosto, y doce compañeros habían decidido pasar unos días en la playa. Tú estabas entre ellos. Recuerdo tu cabello, tu mirada, tus caderas, tus tetas. Podría recorrerte a ciegas y no me perdería nunca. Te recuerdo desnuda, sobre la cama de aquel hotel barato de la costa lleno de familias rubias y piel roja que hablaban raro. Al segundo día cambíamos las habitaciones. Mi amigo con tu amiga y tú conmigo. Pasamos más tiempo entre aquellas paredes que en la playa. No necesitábamos el mar. Nosotros éramos mejores. Te recuerdo gemir de placer cuando al despertar de una noche de pasión, notabas como mi polla crecía a tu lado y rozaba tu culo. Mi mano acariciaba tus caderas, tus pechos y se entretenía en tu húmedo sexo. Recuerdo como abrías las piernas para facilitar mi tarea y como jadeabas cuando notabas mi boca en tu nuca. Tu mano buscaba mi culo que acariciabas y arañabas a la vez que mis embestidas multiplicaban por mil tus jadeos.
Recuerdo esto hoy, cuando los telediarios mostrarán las carreteras llenas de coches y las playas abarrotadas de sombrillas, recuerdo aquel verano perdido que nunca más volverá.
Hacía muchos años que no te veía, me alegré mucho. Me fije en que el lunar sigue ahí, recordé las mil y una veces que mi boca lo beso. Ahora pienso en ti y en la cara de aburrimiento que tenía tu marido cuando me lo presentaste. Vi como dormía tu segunda hija en el carrito mientras la barriga de él hacía una inmesa sombra que la pequeña agradecería. Te vi triste, aburrida, sóla y llena de deseos incumplidos. Sólo vi brillar tus ojos cuando me hablabas de las pequeñas. Él no habló nada, sólo me miraba curioso y despistado mientras fumaba un cigarro. Yo le miraba de reojo te miraba a ti y una inmensas tristeza me inundaba. No es justo, te merecías una vida mejor.


