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Talla 38

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Luces y sombras dibujan formas imposibles en tu espalda desnuda. Tu melena negra se desparrama sobre los hombros. Los gluteos redondos, bien formados, preciosos bajo el tanga blanco que te cubre, se iluminan y emergen con fuerza cada vez que te mueves intentando acaparar con tu boca toda mi polla.

Así te recordaba aquella noche. Cuando volvías a iluminar mi cara con tus suaves pies. Despacio, suavemente, sin prisas, disfrutando de cada uno de los pequeños y delicados detalles de tus pies. La lengua se pasea muy lentamente entre los dedos, es dificil controlar el ansia. Los deditos van adquiriendo un brillo debido a la saliva que los cubre. Te gusta la sensación. Quieres que siga. Cada uno de los dedos recibe su felación particular, la lengua hace eses entre ellos, terminando en el pequeñín que se mueve como loco cuando nota el calor de la boca.

No hay más tiempo para ellos, otras partes de tu cuerpo reclaman su atención. El tobillo recibe su masaje labial, la pantorrilla, la rodilla, la parte interior de tus muslos. Tu coño mojado hace tiempo que desea su protagonismo. Los dedos de tu mano derecha siguen acariciando cada vez con más fuerza el clítoris. En el momento que sientes mi llegada, introduces los dedos en mi boca y me llenas con tu elixir. Como si de un plan trazado con anterioridad se tratara empezamos a jugar en equipo. Tus dedos abren totalmente los labios de tu sexo facilitando la unión con los míos.

Ahora el tiempo ya no existe. Ya no es de día, ni de noche. Ya no existe la ciudad, ni los coches, ni el ruido de la gente. Los dos nos sumergimos en la oscuridad de nuestros deseos, recorremos los caminos perdidos y los descubrimos tan juntos que ya no somos dos, sino uno.

 

 

 

Preciosa foto de hace tiempo y relato imaginado en esta calurosa noche de septiembre.

Sábado, 02 de Septiembre de 2006 22:13 Autor: masymas. Hay 3 comentarios.

Sabores

20060906191214-sin-titulo-3.jpgDeborarte a besos y desbordarte de placer, no pensaba en otra cosa en aquel instante.

Te tumbaste en mi cama completamente desnuda. Tu mirada tímida me observaba mientras buscaba el pañuelo negro con el que iba a tapar tus ojos. Hace tiempo que querías probar esta fantasía que tantas veces había mojado tu sexo, cuando te ibas a la cama, en casa de tu madre y tenías que apagar tus gemidos para no ser descubierta dándote placer.

No perdí más tiempo. Te beso despacio, disfrutando de tus labios, sin prisas me puse en busca de una de tus orejas. Recorrí el laberinto de las dos, descendiendo por la parte trasera de cada una. Sentía tus manos en mi espalda deslizándose hasta alcanzar el culo, volvían a subir hasta mi nuca donde enredeabas tus dedos en mi pelo para a continuación volver a bajar.

Tu cuello eterno. La cabeza inclinada hacia atrás facilita mi paseo por él. Oigo tus primeros gemidos de placer. Son silenciosos y profundos, la venda te ha desinhibido totalmente y te dejas llevar sin ningún tipo de temor. Mis manos acompañan los besos y recorren las tetas. Busco los pezones, los beso, los saboreo, los lamo, los adoro, no sé cuanto tiempo estoy con ellos, pero ¿qué importa el tiempo ahora?. Los siento erectos dentro de mi boca, disfruto de la textura tremendamente excitante cuando rozo con ellos mis labios.

Tus caderas me indican el camino donde desembocaré mi río de pasión. Bajo por tu abdomen y me siento en un oasis cuando noto tu ombligo en la boca, lo lleno de saliva y chapoteo en él mi lengua a la vez que mis manos se introducen debajo de tu culo levantándolo ligeramente. Cada vez estoy más cerca pero no tengo prisas, bajo delicadamente en busca de tus ingles. Abres las piernas y observo tu coño mojado, brillante, depilado, suave, enrojecido, totalmente abierto, como si llevara horas esperándome. Pero no es el momento, quiero que explotes como nunca cuando le toque su turno, quiero calentarte tanto que un ligero roce de mi lengua en el clítoris te haga gritar y gemir sin control.

Tus ingles me envian directamente a la parte baja de tus gluteos. Apoyas los pies y subes la cadera para facilitar que mi lengua acaricia una de las partes más sensibles y olvidadas del cuerpo de una mujer. Me deslilzo por el interior de tus muslos, la sensaciones se multiplican en la piel más suave y sedosa de las piernas. Estoy cerca de tu sexo y eso te excita cada vez más. Bajo hasta los tobillos, los circundo con la lengua y disfruto de los diez deditos de los pies. Los succiono despacio, me excita notar como se mueven dentro de mi boca, no me olvido de ninguno y cada uno tiene su minuto de gloria.

Llego el momento de subir hasta tu excitado coño. Directamente me dirijo a él. Tus manos acarician mi cabeza y me empujan contra él. Estás totalmente sin control, los jadeos se disparan hasta alcanzar tonalidades altísimas. Gritas y me dices que no puedes más mientras empujas mi cabeza cada vez con más fuerza contra tu sexo. Lo recorro totalmente, primero por la parte exterior, desde el clítoris hasta el perineo, el olor que desprende dispara la intensidad de mi lengua. Lamo los labios interiores que se abren totalmente para mí, siento como te retuerces, como te convulsionas y entiendo que muy pronto vas a explotar llenándote de placer.

Coloco mi lengua sobre tu clítoris y comienzo a pajearlo con los labios, siento su sabor cada vez que lo succiono. Mis dedos se introducen dentro de ti, bebo cada una de las gotas de tu flujo. Suspiras de placer. Pides que no pare, das un respingo cuando uno de mis dedos se introduce poco a poco en tu culito, tus caderas se mueven cada vez con más intensidad preludio de un intenso orgasmo.

Al instante, un fuerte gemido dispara todos tus sentidos al máximo. Un profundo orgasmo recorre todo tu cuerpo desde la punta de mi lengua a tu espina dorsal. El fuerte momento de placer se prolonga hasta que tus jadeos se calman y tus caderas, por fin, descansan. Estás exhausta, sudando sin cesar. Quedas tendida en la cama con una bella sonrisa de satisfacción, que se transforma en un delicioso beso con sabor a tu sexo.

Ahora era tu boca la que golosamente preparaba su turno.
Miércoles, 06 de Septiembre de 2006 18:22 Autor: masymas. Hay 6 comentarios.

Nuevo día

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Aún tengo en mi boca el sabor de tus hombros y sigo notando un pequeño escozor en las nalgas, deberías controlar esos impulsos.Acabo de despertar a tu lado. Tu brazo  se aferra a mi cuando intento levantarme con cuidado de no despertar tu sueño. Me giro y acerco mi cara a la tuya. Cierro los ojos y siento como tu aliento me acaricia las mejillas, lo siento deslizarse entre mis labios hasta mi interior, entonces cierro la boca para tenerte dentro de mi. 

Me levanto y te observo en la penumbra que poco a poco va desapareciendo ante la luz del nuevo día. Tu piel dorada brilla cuando los rayos del sol también se van adueñando de ti. Miro mi cuerpo desnudo al lado del tuyo. Observo tus manos, descansan después de una noche en la que las has usado sin cesar. Miro los dedos, así, tan tranquilos parecen tan distintos a los dedos juguetones de hace unas horas.

Me siento a tu lado, acaricio tu pelo que se pierde entre mis dedos como si de arena desértica se tratara. La sábana que cubre tu cuerpo desnudo se desliza y deja al descubierto tus pechos. No me canso de mirarte. No me canso de amarte.

Viernes, 15 de Septiembre de 2006 22:33 Autor: masymas. Hay 2 comentarios.

Me apetece

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Hoy me apetece cerrar los ojos, dejar mi mente en blanco y dejarme llevar por tus deseos más húmedos,

me apetece quedarme quieto, esperando tu primera acción sobre mi indefenso y entregado cuerpo desnudo,

me apetece sentir tus manos recorriendo mi piel, jugando en las zonas más sensibles de mi cuerpo,

me apetece jadear mientras me muerdes, me mojas, me lames, me succionas, me besas, me....

Lunes, 18 de Septiembre de 2006 12:45 Autor: masymas. Hay 3 comentarios.

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Tu boca en mis caderas casi no se mueve, chupas y absorves tu propia saliva antes de que chorreando llegue al suelo. Estás quieta. Estás disfrutando del momento. Me incorporo a pesar del momento de placer que me estás regalando y acaricio tu pelo antes de sujetar tu mentón y acercar tu cara a la mía. Beso tu boca, tus mejillas, tu cuello. Beso el lóbulo de tu oreja izquierda, me introduzco dentro de ella, la lamo sin cesar, con ansia, me dejo llevar por mi pasión, por tu pasión. Con delicadez apartas tu melena para facilitar mi labor, miro tu cara, tienes los ojos cerrados y la boca entreabierta. 

Quiero Sentirte y que disfrutemos como nunca, quiero dominarte, lvaciar tus pulmones de alientos de placer, quiero oirte gemir, quiero mojarte, quiero tus gritos de placer, quiero que te corras junto a mi, sin pudor, totalmente entregada. Quiero tu sudor, tus temblores, quiero inundarte. Sé que me espera inchado, excitado y húmedo, sé que esta delicioso. Sé que tu placentero punto se va a convulsionar probocando en todo tu cuerpo descargas eléctricas llenas del placer más intenso.

Giro mi cuerpo para que de este modo mi boca quede junto a tu sexo y la tuya junto al mío. Noto como tus manos no cesan de buscar mi culo. Te aferras a mis nalgas, las separas para a continuación volver a juntarlas con intensidad. De repente noto un dedo cerca del ano, no puedo evitar gemir. Siento como lo acaricias delicadamente mientras casi sin darme cuenta la punta de tu dedo se introduce muy poco a poco convirtiendo mi cuerpo en una ola de placer.

Mientras, mi boca se ahoga entre tus piernas. Busco tus ingles, tu pubis. bajo hasta el perineo y me acerco hasta tu sonrosado ano. Rozo tu coño con suavidad, primero con la puntita de la lengua, exploro los lugares más recónditos. Por fin acerco completamente mis labios y mi boca se acopla perfectamente a tu sexo mojado.  Mientras tu lengua no da respiro a mi polla, la siento en todos los lugares, la humedad de tu boca recorre los huevos totalmente enrojecidos y llenos de semen, chupas con deseo la polla totalmente erecta, siento como a veces te aferras a ella y me pajeas continuamente mientras con tu lengua acaricias la punta.

Mis manos separaron  los glúteos hasta quedar expuesta totalmente tu última frontera. Me introduzco en tu agujero más secreto, lo acaricio como tu haces con el mío. Hasta que rozo con mi lengua la zona más sensible, tus suspiros pasan a ser jadeos continuos, sientes la humedad de mi lengua a la vez que la tuya moja mi rincón, hasta ahora, prohibido. Jadeamos, gritamos y gemimos a la vez, tapándonos el uno al otro, dejándonos llevar por oleadas continuas del placer más intenso. Me encanta que nos follemos con la lengua.

Arqueamos las cabezas, nuestra respiración aumenta de velocidad y cerramos los ojos... ha llegado el momento.

Viernes, 22 de Septiembre de 2006 23:03 Autor: masymas. Hay 1 comentario.

Erección

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Tu mirada perdida. Los cabellos revueltos. Tu sexo mojado. La boca entreabierta. Tu cuerpo desnudo brillante de sudor. Mi piel se estremece al sentir ese calor intenso que me provocas con tu cercanía, me siento abrumado, realmente perdido entre tus manos. A pesar de todo no quiero dejar que cese mi resperación jadeante. Necesito oir otra vez tus gemidos. Me gustan las que gritan sin miedo a nada. Me gustan las que son silenciosas cuando se tocan en la soledad para que no se enteren los de la habitación de al lado. Qué rico cuando mi cuello se dobla, enérgico, directo, girando hacia un lado y otro. Al abrir los ojos, amanecen, ante mí, tus dos ojos, resplandecientes, llenos de misterio, que me miran, maliciosos, perversos, tremendamente excitantes, a la vez que la mano acaricia mi vientre y mis caderas. Y tus dedos bajan desde mi ombligo hasta enredarse en el vello. Mi perfil se altera y una erección, comienza a tomar forma, despacio, latente, deseosa de ti. No dejes de tocarme nunca, nunca.

Martes, 26 de Septiembre de 2006 12:51 Autor: masymas. No hay comentarios. Comentar.

Placeres

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Sentada deslizas el tanga rojo por tus piernas, me encanta ver como se enrolla hasta llegar a los tobillos. Con delicadeza lo sacas y lo metes dentro del bolso. Las tetas asoman por tu escote sin necesidad de quitarte la camiseta. Ahora soy yo el que se sienta frente a ti, comienzo a acariciarme por encima del pantalón, mi polla aumenta de tamaño y pide a gritos ser liberada de una vez.

Chupas tus dedos, mojas los labios, acaricias los pezones... Escupes en la mano derecha y sin dejar que se pierda ni una gota, muy despacio la acercas a tu coño. Frotas con suavidad, acaparas con la mano todo tu sexo que comienza a mezclar tu saliva con el dulce nectar que fluye sin cesar. Mi polla ya esta libre, queda sujeta entre la cinta de mi calzoncillo y mi abdomen, con un dedo hago pequeños círculos en la parte posterior de la punta. Definitivamente me libero de mi ropa interior y la observas erecta, mirándote fijamente. Tu lengua asoma y succiona uno de tus pezones, lo mordisqueas, lo enrojeces, lo pones más duro. La mia no deja de asomar sensualmente incitándote, provocándote...

Mientras, la mano derecha no deja de acariciar tu clítoris hambriento. A la vez, mi mano se aferra con decisión a mi sexo y comienza un movimiento rítmico que te hipnotiza cada vez más. Ya no puedo ver todos tus dedos, dos de ellos se encuentran dentro de ti. Los jadeos aumentaron cuando el primero de ellos se introdujo, ahora ya no jadeas, gritas y gimes.

Observo como la punta de mi polla se moja cada vez más, tengo una mano libre que se encarga de acariciarme los huevos, juega con ellos , los frota, los calienta... tu otra mano hace tiempo que se dedica a tocarte entera, en un momento la veo dentro de tu boca, o la bajas por tu cuello hasta los pechos, o la encuentro unida a la otra, sustituyéndola en el clítoris, mientras los dedos de la otra entran y salen de tu ya abierta y palpitante bulba.

Explotas en un intenso orgasmo, te retuerces, te encoges, unes las piernas y giras tu cuerpo mostrándome todo el explendor de tu apetecible culo. Gritas mucho, dices palabras inconexas que no llego a entender, cierras los ojos y curvas la espalda hasta caer al suelo totalmente entregada y destrozada de intenso placer. Semejante espectaculo potencia mi líbido hasta el límite, el blanco líquido asoma como una catarata que ha sido contenida. Mis manos ya no me tocan, las tuyas han cogido el testigo y son ellas las que reciben todo mi placer convertido en sedosa crema nacarada.

Viernes, 29 de Septiembre de 2006 13:00 Autor: masymas. Hay 3 comentarios.
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