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Mi escroto

Cuanto el hambre aprieta.

- Tengo mucha hambre.
- No busques, no hay ningún sitio por aquí donde den comidas. Le conteste mientras le miraba las tetas.
- Jo... tengo hambre...
- No busques más, cómeme a mi.
También me gusta mucho

Mientras maria se perdía entre las sábanas de su cama de bambú, me asomé a la ventana y fije la vista en el bonito cielo estrellado. El ruido de las olas rompiendo la orilla eran una bonita melodía. Dormir desnudo, en verano con las ventanas abiertas, sobre una comoda cama de sábanas blancas muy límpias es una de las mejores experiencias que se pueden vivir. Me gusta sentir el cuerpo desnudo de una chica, me gusta sentir sus pies jugando con los mios, los besos en los hombros, en el cuello. No hablo de follar, hoy no. Hablo de otros placeres igualmente maravillosos y llenos de sensaciones. Hablo de ser rodeado por su brazo, de sentir su aliento en la nuca. Hablo de sentir sus manos en tu espalda, acariciando tu culo. De una conversación agradable mientras los dos miramos el techo y de repente uno se incorpora con energía y te abraza y te da un beso en la boca y te dice algo bonito.
Estoy un poco ñoño, ¿no?. A lo mejor sí, o no, no sé, sólo sé que me gusta lo de los post anteriores, y mucho, pero también me gusta mucho lo que acabo de escribir, y hoy, no sé por qué, lo echo mucho de menos.
Una inglesa en la playa

Gracias a internet había conocido una playa genial. Una playa de verdad, donde nadie te miraba mal por ir desnudo ni por ir con bañador. Me pareció buena idea visitarla y disfrutar de los bonitos culos y tetas que podía ofrecerme el paisaje. No sabía si me iba a desnudar o iba a vestir mi bonito y favorito bañador naranja pero me parecía una buena idea visitar una playa distinta y libre.
Intentaba comprar un colchón inchable, a poder ser de color rojo. Quería adentrarme en el mar sobre él y dejarme balancear por las olas, cerrar los ojos, notar como el sol me quemaba y escuchar el rumor de la gente que está en la playa. Rubia, alta, labios carnosos. Es inglesa, creo. Habla con la dependienta. De vez en cuando mezclaba palabras en español con su infame lengua inglesa. Estaba comprando una revista de moda o algo así. Me fije en su forma de hablar y mover las manos. Llevaba toallas, deduje que iba a la playa, al igual que yo. Observé una cosa curiosa. Llevaba tacones. Me pareció curioso y morboso que una chica que va a la playa lleve tacones.
Salí de la tienda sin comprar nada. Ella salió detrás de mi. Me hice el remolón hasta quedar justamente detrás de ella y disfrutar del movimiento de su culo camino de la playa. De repente me vi a su lado, sobre la arena y con una sonrisa tonta en mi cara cuando empecé a comentar con ella lo bonita que era la playa en un triste y patético inglés que le hizo mucha gracia.
Finalmente no me quité el bañador.
Me lo quitó ella en la habitación de su hotel.
Despertar

Una brisa imaginaria recorre mi cuerpo desde mi nuca a mi trasero cuando te veo despertar a mi lado. Una sonrisa de buenos días, un roce de tus labios con mi pie y una caricia en mis mejillas.
También despiertas mi sexo cuando me miras así o cuando te veo caminar desnuda por mi habitación. Sé que te gusta jugar y sentirte mojada gracias a mi. ¿Hay forma más romántica de demostrar el Amor de verdad que mojándote por tu pareja?. Nos derretimos como dos helados de limón al sol de Julio cuando nos deslizamos bajo las sábanas para saborear los dulces manjares de nuestros sexos. Tragas con pasión mi polla flácida y siento como crece dentro de tu boca.
Eres única haciendo, imaginando, soñando. Disfrutamos del placer de cabalgadas con el único objetivo de dar más al otro que a uno mismo. No hay mejor manera de sentir placer que olvidarse de uno mismo y dejarse llevar por la otra persona, concentrarse en ella para darle todo el gozo máximo del que seas capaz. De este modo las sensaciones propias se disparan hasta la locura, los orgamos me llegan intensos, desbocados, por sorpresa.
Tu cabeza se posa en mi pecho mientras recupero el aliento, escuchas el sonido de mi corazón que te da las gracias y te dice una vez más, que te ama. Acaricio tus cabellos que se desparraman sobre mi torso, deslizo mi mano hasta tu culo, tu lengua responde al estímulo lamiendo uno de mis pezones.
Sonreímos, nos abrazamos y nos duchamos juntos con delicadeza, como si fueramos dos figuras de porcelana. Nos aplicamos gel con las manos, despacio, sin prisas. Frotamos nuestros cuerpos llenos de espuma, es una sensación maravillosa. Después el agua cálida empaña los espejos y nos besamos ocultos por el vapor. Me gustan los besos con sabor a ducha y gel de fresa.
Y tu culo se acerca a mi sexo espectante. Tus piernas se abren ante mi polla que crece cada vez más mientras acaricio con ella tus nalgas. Apoyas las manos en la pared, pones tu coño a mi alcance y te penetro, te embisto con fuerza, te follo brutalmente. Lamo con deseo intensamente tu cuello, tu espalda. Muerdo tus hombros, alcanzo con mi mano tu clítoris y lo estimulo mientras te sigo follando hasta que siento como tu orgasmo estalla cuando el mío lo hace dentro de ti disparando el tuyo hasta el infinito...
...y el agua no cesa de resbalar por nuestros cuerpos, por tus pechos, por mi espalda, por tu cabello, por mi culo y por nuestros besos.


