Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007.

Cochex

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Me senté en el asiento de tu coche, me diste dos besos castos y me pediste que me quitara la camiseta que llevaba, acercaste tu cara a mi cuello y deslizaste la lengua desde mi garganta a uno de mis pezones. Un mordisco rápido seguido de una fuerte succión arrancó mi primer gemido. Tu mano desabrochó mi pantalón con habilidad y se introdujo dentro de mi calzoncillo, sujetaste con firmeza mi polla. Los pantalones ya estaban en mis tobillos y mi ropa interior enrollada en mis muslos. Me atrajiste hacia a ti para masturbarme con comodidad mientras nos besábamos y tocábamos sin cesar. Ya estábamos juntos, aunque seguía temblando, pero de placer.

 

 

Martes, 04 de Septiembre de 2007 19:29 Autor: masymas. Hay 7 comentarios.

Mira como me masturbo

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Suficiéntemente excitado, así me encontraba después de nuestra charla. Me quité la camiseta, la dejé sobre el brazo del sofa. Después, desaborché mi pantalón, bajé la cremallera y lo dejé en el mismo lugar que la camiseta. No me quité el calconcillo que comenzaba a aprisionar mi creciente polla. Una de mis manos se deslizó desde mi abdomen a un pezón. Lo pellizqué fuertemente, una sensación de dolor y placer se entremezclaba llenándome de gozo. Lo acaricié con suavidad, disfrutando del ligero cosquilleo que me producía un gran placer, enseguida noté como se endurecía poco a poco. Mojé mi dedo y volví a pasarlo por el pezón y soplé ligéramente. Se endureció mucho más y se hizo más sensible debido al frío de la saliva y el ligero soplido. Mi respiración aumentaba de ritmo y mi sexo de tamaño.

Ya no pude aguantar más y sin dudarlo, con la otra mano comencé a pasar los dedos por mi polla. Note la punta mojada, pasé entre los huevos, bajé hasta el límite del ano y volví a subir hasta asir con pasión mi sexo endurecido. Mis dedos se centraron en la parte más sensible del pene. Lo acariciaban con suavidad, disfrutando de cada pliegue y cada forma del prepucio y del glande. ya endurecido y muy sensible, necesitaba seguir hasta el final.

Decidí seguir mientras cambiaba de habitación. Ando desnudo y excitado por el pasillo hasta llegar a la cama. Abro las piernas mientras me acomodo sobre la blanca sábana. La luz entra por las rendijas de la persiana creando una atmósfera sensual única. Estaba con las piernas muy abiertas sin dejar de masturbarme, mis labios humedecidos y sin soltar mi polla con una mano, mientras con la otra recorro el resto de mi cuerpo. Por mi mente no dejan de pasar destellos de tu cara, tu pelo, tus pechos, tus caderas...

Los primeros espasmos se acercan, noto un ligero cosquilleo que recorre todo mi ser, desde la espalda a la punta de mi sexo. Entonces, mientras el mundo se para y sólo oigo mis jadeos entrecortados, abro ligeramente los ojos y te observo mirándome fíjamente a la vez que susurras palabras de deseo muy, muy despacio.

Viernes, 14 de Septiembre de 2007 18:39 Autor: masymas. Hay 5 comentarios.

Masajes

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Pués sí, hoy he tenido la suerte de terminar de leer un libro muy interesante sobre masajes. Es un arte que siempre me ha llamado la atención. Un masaje es un océano de sensaciones para las dos partes, tanto si lo das como si lo recibes. He podido disfrutar en los dos lados y para mi sería muy difícil tener que elegir. Dar placer o recibirlo. Pienso que las dos ideas van unidas si lo que se quiere es alcanzar la plenitud.

Me gustan los masajes de toda la vida, esos en los que las manos son el pincel y la espalda el lienzo. No hay nada más relajante para una espalda cargada o un cuello tenso. Disfruto enormemente deslizando mis manos desde la nuca al final de la espalda, y se me eriza la piel cuando yo soy el que está tumbado bocabajo y unas manos femeninas se recrean. Podemos decir que este masaje es el más común y el que todos conocemos. Pero... ¿cuantos tipos de masajes hay?. Infinitos diría yo. La imaginación al poder.

No limites tu idea de masaje a tus manos y a una espalda. Todas las partes del cuerpo son susceptibles de ser masajeadas y con todas se puede realizar un masaje placentero y lleno de morbo. Deja volar la imaginación y disfruta de la libertad de la mente y el cuerpo. Los lugares donde dar un masaje darían para otro post. Es bueno variar, no limitarse a la cama, existen muchos otros sitios donde disfrutar de situaciones morbosas. Me encanta hacer del masaje un acto sexual y sensual.

Me centraré en su masaje. Siempre sonriente, labios carnosos y rojos, con esa mirada de ojos grandes y esa sensacion de inocencia que me transmite cada vez que me mira. La recuerdo desnuda, rasurada para mi y recien duchada. Las tetas se deslizaban por mi espalda mientras sentía su respiración en mi nuca. Una y otra vez, sin cesar, una maravilla. El tiempo pasaba tan rápido y eran tantas las cosas por hacer que me quede con las ganas de seguir masajeándonos durante horas.

Seguir pasando por las nalgas sus exuberantes pechos, mientras su lengua humedecía la piel por donde, acontinuación, iba a deslizar sus ya erectos pezones que, cada vez, se pondrían más duros, debido al roce con mi piel. Girar mi cuerpo y no cesar el "paseo" de las tetas por todos los poros de mi desnudez. Unir nuestros pezones a la vez que lo hacen las lenguas, presionar las tetas contra mi pecho, mi abdomen, mis muslos, mi sexo. Un masaje que engancha, lleno de pequeños detalles intensos que dispara las ganas de volver a repetirlo cuanto antes para aumentar los juegos, explorar nuevos rincones y disfrutar con cada suspiro de ella.

Jueves, 20 de Septiembre de 2007 19:53 Autor: masymas. No hay comentarios. Comentar.

De colores se visten las flores

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SigMund Freud: Bueno ya estamos donde siempre has querido. Ya es hora de comenzar.

Virginia Woolf: Por fin, deseaba tanto este momento, necesitaba sentir esto de una vez por todas.

SigMund Freud: ¿Prefieres sobre mis piernas o algo novedoso?.

Virginia Woolf: Decídelo tú, sabes que yo soy muy obediente.

SigMund Freud: Hay que respetar las tradiciones. Empezaremos sobre mis piernas.

Virginia Woolf: Ummmmmmmmmm... estoy deseando verlo coloradito.

SigMund Freud: desnúdate. Todo menos la braguita.

Virginia Woolf: Ya estoy mojada y no me has tocado todavía... voy a terminar chorreando.

SigMund Freud: Gatea despacio hasta aquí y ni se te ocurra tocarte.

Virginia Woolf: Para eso estás tú. No me tocaré aunque lo desee con todas mis fuerzas.

SigMund Freud: Colócate así, no, mejor así, muy bien. Cierra los ojos, respira hondo. Vamos a disfrutar...

 

 

Miércoles, 26 de Septiembre de 2007 17:32 Autor: masymas. No hay comentarios. Comentar.
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